Es la respuesta de una persona ante todo aquel cambio o evento que pueda suponer una amenaza a su bienestar personal y que conlleva un sobreesfuerzo para poder afrontarlo. Cabe destacar que el estrés fisiológico no es lo mismo que un estrés patológico, pues en este tipo de estrés la respuesta y la interpretación de la realidad es exagerada.

El estrés se manifiesta de diferente manera según la persona o evento al que se enfrente, a nivel físico podemos notar la frecuencia cardiaca acelerada o irregular, dificultad para respirar, exceso de sudación, dolores de cabeza y estómago, mareos, temblores, contracturas. A nivel psíquico, el estrés puede acarrear disminución de la memoria, alteraciones del sueño y cansancio excesivo, cambios de humor, irritabilidad, miedo que puede llegar a paralizarnos, tristeza, tensión, mal carácter y actitudes violentas entre otras.

El tratamiento psicológico para paliar el estrés se utiliza la combinación de diferentes técnicas. Algunos ejemplos pueden ser la técnica de control de emociones y la terapia cognitivo conductual.